miércoles, septiembre 12, 2012

OTRA VEZ EN EL CACTUS













Esta doble vida es agotadora.
El don de la bilocación va a terminar conmigo. Me agoto.

Ayer, sin ir mas lejos, mientras desayunaba con María Seco en el Cactus Bar de Ipswich, en Bilbao,  manipulaban mi sangre para inyectármela en la rodilla, y yo me hallaba en el Guggy de Bilbao viendo la expo de Hockney.

La expo es muy completa, está muy bien montada y es un verdadero privilegio poder tener a 10 minutos de mi casa la posibilidad de ver una exposición tan interesante.

Los cuadros que mas me emocionaron fueron los de este estilo:


Un toque oriental y cierto puntillismo.
Pena que no hubiera bancos para contemplarlos.

El museo estaba realmente desagradable, hacía calor y parecía un parque de atracciones americano.
Cientos de millones de gente haciendo cola para todo (para ver los cuadros, leer los rótulos, ver las películas, en la cafetería...) horroroso en un lugar que se supone es un templo para experimentar una emoción estética. Hacía calor y la gente sacaba fotos alegremente.

El arte se ha convertido en una atracción de feria para atraer turistas ociosos.

Enfín, cumplí mi cometido, volví a Begoña para que me metieran los factores de crecimiento en la rodilla, vine a casa, comí y a la cama hasta hoy que si no fuera por mi compromiso con mis blogs, me habría quedado descansando ya que este tratamiento es fuerte, sobretodo añadido a la bilocación.

Comprendí que Hockney se habrá sentido orgulloso de haber dedicado su vida a hacer un trabajo tan inspirador y en contacto con la naturaleza.

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